se despliega a través del asfalto aún húmedo por las lluvias de febrero.
Cada arruga, cada centímetro de calle que vió lo que fuí, lo que soy, y verá lo que seré,
desvela a cada paso mi sonrisa...
La Luna clava su mirada en mi piel, que se quema lentamente a través de sus rayos dejándome
marcado y saca todo aquello que hace sacar de mí esa mueca de satisfacción interior.
Tal vez sueño, tal vez realidad...
No lo se...